Treinta y seis años después

Treinta y seis años después

Legimi

Treinta y seis años después, milagro: la selección peruana regresa a un mundial de fútbol. "Me levanté de la cama y corrí por toda la casa como un pollo desquiciado. No paré hasta la cocina, donde aproveché para servirme una copita de pisco. La última de la noche, me dije, y regresé improvisando una especie de vals abrazado a mi vaso. La nueva selección peruana que competía para ir a Rusia era, por fin, un equipo que respondía. Un Perú respondón". Treinta y seis años después, milagro: la selección peruana regresa a un mundial de fútbol. El periodista Toño Angulo Daneri echa la mirada atrás y, con la excusa del fútbol, hace un delicioso repaso a las filias y fobias que le despierta su país: en estas páginas hay derrotas, goles milagrosos, reflexiones estéticas, supersticiones caseras, mucha ternura y un sueño: que el nuevo Perú respondón e ilusionante no se quede solo en la cancha de juego. Descubren una obra en la que un periodista echa la mirada atrás y, con la excusa del fútbol, hace un delicioso repaso a las filias y fobias que le despierta su país: el Perú. FRAGMENTO El escritor y editor serbio Vladimir Dimitrijević fue un gran entusiasta del fútbol sudamericano. Partía de la convicción de que este deporte es lo que es, «el rey de los juegos, el más bonito del mundo», debido al instrumento prehistórico con el que se juega. La pierna, decía, es la extremidad desfavorecida por la evolución de la especie. El béisbol, el tenis o el básquetbol son deportes que también exigen que alguien lance o golpee una pelota. Pero millones de años de directa conexión neuronal están de su parte. La mano nos ha permitido manipular instrumentos, dominar el fuego, cazar animales que nos superan en tamaño y fuerza. Ha sido el origen y principal destinatario del desarrollo de nuestra inteligencia. Por eso es más segura, más calculadora. Sus errores son menos frecuentes que los errores del pie. El fútbol requiere en cambio de la precisión de un miembro que no es el de la habilidad ni de la destreza. Peor: una extremidad a la que, una vez calzados los chimpunes de tacos, le anulan los dedos del pie. Con esa pezuña como de caballo, el futbolista debe recuperar funciones arcaicas más allá del caminar, correr o saltar. Está «forzado a vérselas de nuevo con un recuerdo animal enterrado en alguna parte de sí mismo», sostiene Dimitrijević. El serbio propone que comparemos el fútbol con el balonmano, un juego casi idéntico, sólo que con el miembro que en el fútbol está reservado a los arqueros (y a los saques laterales, que no por gusto se realizan desde fuera del campo reglamentario). «Es interesante», dice, «pero los marcadores son casi como los del básquetbol, de 29-28, por ejemplo. Se nos pide, pues, que nos entusiasmemos veintinueve veces por partido, lo que a la larga, incluso para el mejor de los públicos, es agotador». También es una obviedad recordarlo: no hay deporte que se juegue con la mano que termine 0 a 0. ACERCA DEL AUTOR Toño Angulo Daneri (Lima, 1970) fue el primer editor de la legendaria revista peruana Etiqueta Negra, con la que ganó el National Magazine Award de Estados Unidos, y desde que vive en España ha dirigido o coordinado los contenidos editoriales de otras cuatro revistas, un periódico online y un festival literario.

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